Resumen
Patrimonio medieval
Gastronomía alsaciana
Mercadillos navideños
Instituciones europeas
Historia
Cultura
Info práctica
Estrasburgo es una de las ciudades más sorprendentes de Francia para quien viene de España o América Latina — una ciudad donde la arquitectura, la gastronomía y la cultura se mueven constantemente entre lo francés y lo germánico. La Grande Île — la isla formada por los dos brazos del río Ill — es Patrimonio de la Humanidad y uno de los centros urbanos más bellos de Europa. La Catedral de Notre-Dame domina el horizonte con su aguja única (142 m, el edificio más alto del mundo hasta 1874), su reloj astronómico y una fachada occidental tan finamente esculpida que Victor Hugo la llamó ‚una maravilla gigantesca y delicada'. Debajo, Petite France es la postal de la ciudad: casas con entramado de madera de los siglos XVI y XVII asomadas sobre canales, jardineras en cada balcón, y una tranquilidad que desmiente su ubicación en el centro de una gran ciudad. El Barrio Europeo — sede del Parlamento Europeo, el Consejo de Europa y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos — da a Estrasburgo un carácter internacional. La Neustadt (Ciudad Nueva), construida por los alemanes tras la anexión de 1871, es ella misma una extensión UNESCO: amplios bulevares, arquitectura guillermina, parques y el campus universitario. La cocina alsaciana es el hilo que lo une todo: tarte flambée (flammekueche), choucroute garnie, baeckeoffe, kougelhopf, Riesling y Gewürztraminer alsacianos en acogedoras winstubs. El mercadillo navideño — Christkindelsmärik, establecido en 1570 — es el más antiguo y famoso de Francia, con más de 2 millones de visitantes cada diciembre. Para los viajeros hispanohablantes: Estrasburgo no está en las rutas habituales desde España o América Latina, pero es fácilmente accesible desde París (TGV en 1:46) y ofrece una experiencia única — una ciudad que no parece ni del todo francesa ni del todo alemana, sino algo propio.
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